miércoles 23 de diciembre de 2009

plástico cien por ciento resistente

Mi corazón ya no es de latón, porque siento que te extraño. Prefiero ser y verme vacía, como un maniquí. Un duro plástico que resista los diferentes golpes que por descuido reciba. Bonita, perfecta, fría, que soporte las bajas temperaturas sin inconvenientes, como observo en las tiendas de ropa al pasar por allí algún día frío y lluvioso. En las vidrieras quedan desnudos por falta de tiempo de vestirlos nuevamente para exponer alguna nueva prenda en venta. Pero aquellos rostros, relucientes! como si el frío no llegara a atravesar el vidrio que los separa del exterior. . Y si alguna vez aparecés, y si alguna vez aparecés... volver a sentir, mientras tanto quiero ser un maniquí. Cien por ciento de buena calidad.

lunes 14 de diciembre de 2009

Thelma

Sentada en el umbral de su casa junto a su gata negra, su fiel compañera; ambas contemplando la estrellada noche que las ilumina con una tenue luz blanca, proyectando las tantas sombras que observa encontrándoles formas tenebrosas. A pesar de sus sombrías visiones, la noche está calma, una suave brisa fresca choca su lánguido cuerpo, acariciándolo, haciéndola sentir que está viva.

Luego de algunos minutos, Thelma llega a entender que aquellas sombras a las que le teme solo forman parte de su alma. Son aquellos fantasmas internos que desde hace meses se instalaron en su corazón.

La noche es hermosa.

Las estrellas se asemejan a cristales que brillan en aquella infinidad que acompaña a la muchacha. Embelesa sus sentidos contemplado la nada... y el todo… mientras toma un yogurt de vainilla.

Piensa, piensa mucho como de costumbre. Piensa como continuará su vida.

Pero esta vez elige no volar, no soñar, evita ser atrapada por aquellas fantasías que sólo llegan a existir en su mundo de ilusiones, bastante feliz, por cierto, muy distinto a su mundo real.. Solo piensa.

viernes 16 de octubre de 2009

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Es así, me decidí de una vez por todas: me casé. Le puse punto y final a mi vida de mujer-soltera.

Siempre creí que el matrimonio no era para mi, la típica vida soñada por muchas nunca fue lo que anhelaba alcanzar, llegar al altar con un pomposo vestido blanco, y mi madre en la primera fila de la iglesia (en donde ella también se casó), con bolsitas de pañuelos descartables secándose las lágrimas emocionadísima! al ver a su hija unirse ante Dios con el hombre que cuidará de ella por el resto de su vida (¿todavía se cree en eso?), y todo el ‘protocolo’ que continúa, fiesta a todo trapo, luna de miel, etc., etc... no, no, eso no era para mí. Casita pintoresca, hijos felices a quien educar y un marido a quien atender cuando llega agotado de su trabajo diario, un perro peludo que te despierte por las mañanas a lengüetazos sobre tu cara lavada y que corretee por toda la casa haciendo estragos con los críos… En mi cabeza nunca existió ese estereotipo de vida, les aseguro que no. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, como dice Rublén Blades, y a mí sí que me sorprendió.

De un día para el otro me levanté de mi cama de soltera de una plaza sintiéndome otra mujer. Esa mañana, cuando mi cambio empezó a hacer ebullición en mi cabeza, me sentía con ganas de ‘Quitarme La Máscara, pero no entendía a donde pretendía llegar con ese menjunje de cuestionamientos que burbujeaba en mi cerebro. ¿Ante quién revelarme?, me lo preguntaba, y fue ante la persona menos esperada: ante mí, señores.

Dejé de histeriquearlo y dar vueltitas de chiquilina que se hace la linda. Mi cambio existencial me hizo dar cuenta que ya en mis 30 años es momento de asentar cabeza y pies en la tierra firme y dejar de volar entre planetas que nunca van a existir en mi vida, estarán perdidos en el espacio pero no en la vida de Bernardita, ah por cierto! olvidé presentarme: me llamo Bernardita, soy artista plástica y trabajo en una revista en donde publico notas relacionadas con el arte en la Argentina. Desde hace poquitos meses me trasladé a vivir sola a la casa en donde vivía mi abuela, amo las antigüedades y era una pena demoler ese bello edificio, por eso decidí refaccionarlo y quedó divino por cierto, yo misma lo decoré estilo zen, incorporándole algunas cosillas que rescaté de mi antigua casa en donde viví más de un cuarto de siglo de mi existencia. Llevé mi cama de una plaza como principal traslado a mi nueva vida, es la más cómoda que conozco, y en ese momento no se me cruzaba la idea de gastar dinero en una más grande y poner en riesgo la comodidad ya garantizada que me brindaba la mía pequeña.

Y es que a veces hay que conformarse, me decía una vieja amiga; dejar pasar el tiempo te convierte en una terrible solterona. Les aclaro que antes no veía terrible el hecho de estar sola sentimentalmente o tener amoríos de corto plazo, pero desde esa mañana en la cual mis pensamientos escondidos en mi inconciente empezaron a burbujear, mi perspectiva sentimental cambió drásticamente.

(1ª parte)

lunes 12 de octubre de 2009

“Yo estaba maravillada. Su sexo colgante, huidizo, húmedo sobre mi muslo. Me prohibí adorar su verga. Cuánta historia, diría una prostituta. Sí,. Cuánta historia.”

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Violettte Leduc

martes 29 de septiembre de 2009

viernes 29 de mayo de 2009

Su corazón se pudrió hace tiempo, lo dejó abandonado entre fotos viejas e hilos de seda.

Aquella pelirroja

de botas de cuero brillante y corte carré

desde niña soñaba con vestir minifaldas coloradas de cuero

y en su adolescencia, su sueño abandonó sus fantasías

para formar parte de sus días

Trabaja en el prostíbulo de la calle 23 de New York City

Y ahora pretende enamorarse

Pero su corazón ya se pudrió hace tiempo

Y enamorarse de aquella, no lo creo

Está bastante deteriorada y nadie la toma en serio

Es la puta del barrio, la más barata, fuma todo el día y su piel está opaca y grisácea como el humo del cigarrillo.

Infortunada pelirroja, no todos gozamos de una vida bella…

lunes 11 de mayo de 2009

el maletero

El maletero de uniforme azul acerca mi equipaje hasta el borde del andén donde se encuentra el tren próximo a salir. Mi destino es Nueva York. Me encuentro en la estación de Nueva Jersey. Esta ciudad es adorable. Pero quiero conocer NY. Caminar por sus calles repletas de luces de neón, fotografiar los carteles publicitarios que invaden la ciudad. El maletero de uniforme azul, me mira raro. Levanto mi mirada. Quiero incomodarlo. Me intimida. El tren está por salir. Son las 8:15 pm. Me siento junto a la ventanilla de la butaca del segundo vagón. El tren parte rumbo a Nueva York. Bruscamente un flash de colores entorpece mi visión. Observo a través del vidrio empañado al cargador que sigue con su mirada, a la mía. Gustará de mi? . Yo si de él..

domingo 11 de enero de 2009

Algunas veces me siento tan feliz Algunas veces me siento tan triste Algunas veces me siento tan feliz Pero la mayoría de las veces me vuelves loca

sábado 10 de enero de 2009

Fal-se

Me agota el hecho de mostrarme auténtica. Prefiero fingir amor, antes que sentirlo, prefiero poseer un corazón de latón, antes que sentir amor. Es que me agota el hecho de mostrarme auténtica. No se que decir, ni que hacer, ni a quien creer, ni a quien querer. Es que me agotó el hecho de mostrarme auténtica. Quién es auténtico, no lo se. Entonces prefiero refugiarme en la frivolidad de las palabras sin sentido, antes que actuar con sentido y sintiendo lo que digo. Tener un corazón que funcione a baterías e ilumine todo el día.

lunes 29 de diciembre de 2008

Sólo no quiero ir sola

Vamos al parque a mirar la luna, me dijo.

Dale si.

Y a comer palomitas de maíz.

No, le dije, prefiero comer un chori choripán!

Pero a mi no me gusta el choripán, me dijo, lo sabés..

Probalo, no podés hablar sin haberlo probado. Me encantaría que te gustase, sería todo tan diferente entre nos.. Podríamos, por ejemplo, ir al parque a mirar la luna, andar en bicicleta, correr desnudas, sólo correr desnudas por la playa en vacaciones…pero siempre querés que comamos lo que vos querés.

Sé que sería todo muy diferente, pero me niego a degustar su sabor. Me quedo con las palomitas de maíz de-fi-ni-ti-va-men-te, sin vuelta atrás. Si no voy al parque a mirar la luna y comer, mientras, palomita de maíz con vos…, ya invité a Merlina, sé que a ella si le gustan, y estoy esperando a que conteste mi msj. Me da lo mismo con quien voy, sólo no quiero ir sola.

martes 16 de diciembre de 2008

Artefacto de iluminación

La electricidad corre por mis venas. Mis venas se electrifican, parecen ser tubos de neón entrecruzados. La luz se percibe tenue por sobre mi piel. Mis venas se transformaron en tubos de neón rojo vibrante y azul eléctrico que se entremezclan y crean variedades de tonalidades violetas. Recorren todo mi cuerpo hasta llegar a mi corazón. Mi corazón es de latón. Me convertí en un artefacto de iluminación. Ya no siento, solo ilumino.

Me venden por Mercado libre. De carácter escultórico, innovadora, ideal para ambientes excéntricos y modernos. De alto potencial de luminancia. Lo último en el rubro de iluminación. Cómprenme!

Ya no siento, sólo ilumino.

jueves 27 de noviembre de 2008

No recuerdo su nombre

Su melena parece ser agitada por el viento, como la de una infalible rockera de los años 80. Usa minifaldas rojas de charol, y trabaja en un pequeño burdel que se encuentra entre las calles de Manhattan, oculto, casi invisible, al lado del Chelsea hotel.

Sentada sobre un viejo sillón de cuero, con un cigarrillo entre sus dedos, el humo forma figuras en el aire hasta llegar a perderse entre sus revoltosos cabellos. Allí espera, con su mirada perdida que desprende una mezcla de sensualidad y melancolía.

Estuve con ella hace un par de semanas, pero no recuerdo su nombre.. (y es lo que menos me importa).Lo que si recuerdo es que es muy buena en la cama...el placer que provoca aquella pelirroja es exorbitante. Es como volar desnudo entre gotitas frescas de lluvia, en una tarde calurosa de Nueva York, pasando por el Central Park, sintiendo solo el aire húmedo.

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Me contaron, que dejará su profesión para dedicarse a lo que realmente ama: 'cantar canciones de amor'

¿Paradójica decisión? ...

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Tiene una bonita voz, por ahí tararea suave, melodías de John Lennon… A pesar de ello, no creo que llegue a recaudar tan buena cantidad de dinero como la que gana en aquella taberna, la más solicitada entre las prostitutas del local. Muchos de lo que frecuentamos visitarla hubiéramos preferido que no se dedicara a cantar canciones de amor, o por lo menos, que no abandonara su profesión por ello.

miércoles 22 de octubre de 2008

Un grillo amarillo

Encontré un grillo amarillo sentado en una hoja amarilla. Estaba escuchando the velvet underground, pale blue eyes. Pasé por donde estaba sentado el grillo amarillo, debajo de un lapacho de flores amarillas. Me invitó a sentarme junto a él a fumar marihuana. Acepté su invitación.

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Intenté averiguar el nombre del grillo amarillo, porque él no habla, solo canta, y canta pale blue eyes. Cerca de donde se encontraba, vi un papel tirado en el piso. Lo levanté y leí lo que llevaba escrito: mi nombre es Juan.

El grillo amarillo escribió su nombre mientras yo fumaba y escuchaba the velvet underground, porque el no habla, pero si canta y también sabe escribir.

El grillo amarillo se llama Juan.

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Juan saltó hacia la copa de un lapacho de flores amarillas, estaba sentado en una de las ramas más altas del árbol. Yo pasaba por ahí. Me invitó a sentarme con él y me dijo:

- Volemos juntos

- Volemos juntos- le dije. Acepté su invitación.

Ella es Julia

Se aloja desde hace unos meses en el hotel Chelsea. El hotel, es un hervidero de artistas, drogas y rock and roll. Allí conoció a Andy Warhol, en una de las tantas fiestas que se realiza en el albergue.

Ella protagonizó algunos de sus videos; yo participé en las escenas que fueron filmadas en The Factory.

Nos encontramos una noche mientras deambulaba borracho por las calles de Nueva York. Fue cuando salí de Chelsea, después de tocar con mi banda, cuando conocí a Julia. Se hallaba como un mendigo sobre un pedazo de cartón, y en ese instante supe que ella era el amor de mi vida. Esa niña de botas de cuero brillante y corté carré, cambió el rumbo de mi miserable existencia.

Se veía tan tierna, su espalda descubierta pedía con ansias que me acercara a ella. Le di mi mano, ella levantó su mirada, sus ojos sollozaban. Le pregunté si algo le ocurría o en que podía ayudarla; me contestó que recién llegaba a NY, que sus padres eran una mierda, y que estaba sola. Mientras me hablaba miraba su boca, tan hermosos eran sus labios mientras articulaba cada palabra, pero contuve mis deseos de besarla.

La levanté y le dije que podría acompañarla a un hotel bastante agradable que se encontraba a pocas cuadras de allí. Ella aceptó. Mientras caminábamos pude acariciar su espalda. Hacía tiempo que no sentía lo que en esos momentos Julía producía en mí, tocó sorpresivamente aquello que estuvo escondido entre tela de arañas por años, o quizás por siempre.

Llegamos a Chelsea, le agradó el lugar. Como contaba con poco dinero, le ofrecí algo del mio asi pudiera hospedarse unos días allí hasta que resolviera que iba a hacer de su vida en esta ciudad, extraña para ella. Lo aceptó con una sonrisa, tímida; estaba bastante callada, pero de su mirada, múltiples sensaciones y palabras fluían por sí solas, algunas por cierto, inexplicables.

Cuando me dirigí hacia la puerta del hotel, me llamó vacilante preguntándome si querría acompañarla esa noche en el albergue.

Aquella mujer cambió el rumbo de mi puta existencia, y lo peor (o mejor, quizás) fue que a pesar de las ganas tremendas que tuve que guardar dentro de mi conciencia, de mis sueños, y por debajo de mis pantalones para otro momento; a pesar de la abstinencia que viví esa noche en la cama de aquel hotel acostado a su lado, con su espalda descubierta, acurrucada como una niñita con deseos de cariño, a pesar..., me gustó compartir esa noche junto a ella. Asi fue. Me convirtió en un verdadero tarado. Nunca antes me acosté con una mujer sin cogerla. Nunca antes me sentí bien sin coger, sin drogarme o emborracharme (o si aquello ocurrió, no lo recuerdo), mi mundo giraba en torno a ello, además de la música, mi único amor hasta esa noche en que conocí a Julia, entre medio de luces parpadeantes y pedazos de cartones viejos...

miércoles 15 de octubre de 2008

Mi primer amor: Felipe

Ese chico con la cara llena de granos,

Gafas negras de marco grueso,

Frenillos en su dentadura torcida

Ese chico me enamoró.

El tenía 12 años

Y yo 9.

Yo era la niña mas linda de la escuela

Él era mi vecino de al lado.

Todas las siestas iba a casa a buscarme para ir a jugar

Yo salía contenta.

Primero me ponía coqueta

Algún vestido de esos con flores me gustaba lucir.

Él me decía que le excitaba como me sentaban los vestidos.

Y a mí me gustaba excitarlo.

Yo no sabia que significaba esa palabra

Pero el me explicó como se sentía estar excitado

Me decía que su pajarito se ponía contento al ver mi vestido que mostraba mis pechuguitas salir del escote (ya desde niña tenía pechos prominentes).

Y a mi me gustaba alegrar a su pajarito.

Por eso me gustaba excitarlo.

Solíamos andar en bicicleta por el parque

Y luego cuando anochecía volvíamos a casa.

Él, muy caballero y galán, me acompañaba a la mía

Y antes de entrar me pedía que acaricie a su pajarito (Felipe se llamaba)

Felipe era muy tímido, por eso se escondía debajo de su pantalón.

Entonces, antes de entrar a casa, acariciaba a Felipe.

Pero un día mi mamá nos vio, y se enfureció.

Llamó a la mamá de mi chico y le dijo que su hijo era un degenerado, un depravado sexual.

Yo no entendía nada.

Después de ese episodio nunca más volví a andar en bicicleta con mi vecinito, mi primer amor, mi único amor, nunca más acaricié a Felipe.

Cuando crecí, y mis pechos crecieron y mis vellos también crecieron, me di cuenta que mi vecino fue un tremendo mentiroso.

Lo que hay debajo del pantalón de un niño no es un pajarito.

Lo pude comprobar con mis propias manos, con mis propios ojos, con mi propio cuerpo y con mi propia boca.

Me engañó, jugó con mi inocencia de niña buena.

Abusó de mí, fue un degenerado, un depravado sexual. Mi mamá estaba en lo cierto

Pero no me arrepiento de haber acariciado a su “pajarito Felipe”, como a él le gustaba llamarlo. No me arrepiento.

Yo también me excitaba (con razón mi bombachita siempre terminaba mojada después de acariciarlo).

lunes 13 de octubre de 2008

Ella es Julia

Carteles luminosos parpadean sobre los edificios de la ciudad; mendigos que duermen sobre pedazos de cartones en las veredas que guardan tantas historias sin confesarlas a algún entrometido que se acercara a preguntar. Julia camina entre ellos por las calles ruidosas de Nueva York. Camina sola.

Sus pasos son acelerados, su cartera roja de cuero sobre su hombro, su corte carré que no llega hasta sus hombros, su boca pintada de rojo que provoca tremenda ganas de besarla, su cara de niña y mujer fatal. Ella es Julia.

jueves 9 de octubre de 2008

L-S-D

Camino descalza sobre un puente de terciopelo azul

Veo a lo lejos tus ojos que me buscan

Mis vellos se erizan, mis pupilas se dilatan

Mi cuerpo se inmoviliza

Y mis pies se pegotean sobre el terciopelo azul

Luces sicodélicas distorsionan mi visión

Tus ojos desaparecen

Quiero correr desnuda, ir a buscarte

Escucho tu voz a lo lejos

Que canta suave Pale blue eyes

Y tus palabras se derriten sobre el puente de terciopelo azul

Ya no te veo, ya no te escucho

Sólo siento a lo lejos que me buscas

miércoles 8 de octubre de 2008

Frivo-lidad

Quiero mostrar una imagen de cera, penetrar en la aparente frivolidad de los cuadros de Andy Warhol, ser protagonista de sus tediosos videos experimentales, poder ir a algún concierto de The Velvet Underground and Nico y ser un plástico inevitable.

Quiero deambular de noche por las calles neoyorquinas repletas de neón, ir a discotecas, sentarme luego en la cúspide de algún rascacielos y fragmentarme en imágenes sobre vidrios de colores.

Quiero ser una estrella de rock, recorrer la 5 Avenida, gastar mi dinero en productos inútiles, vestir a la moda, y comprarme una coca-cola.

Quiero fingir amor, antes que sentirlo, que mis venas sean de neón y tener un corazón de latón.

Maribel

Caminaba apresurada y descalza por un callejón sin salida. La observé desde mi ventana. Le miré sus pechos. Su camisa blanca los dejaba notar. Se movían mientras ella caminaba, sin rumbo aparente.

La llamé y le dije::

- ¡Cómo te llamas?

- Maribel, ¿qué quieres?

- ¿Puedo tocar tus pechos? Desde hace unos minutos que los miro, y su movimiento mientras caminas me excita.

- Si. Cógeme también.

lunes 6 de octubre de 2008

Por las calles de Nueva York

Ella corre desnuda con sus botas de cuero brillante. Corre desnuda entre los edificios de Nueva York. Las luces de la ciudad salpican su cuerpo de diferentes colores vibrantes. La lluvia suave y silenciosa moja las calles neoyorquinas y sus cabellos bailan al compás del aire fresco y húmedo. Ella corre porque llega tarde. Corre desnuda con sus botas de cuero brillante.